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Pelear por plata

Por: Adriana Balaguer, el 09 de junio de 2009, 12:50 AM

 

Desde que trabajamos, las mujeres hemos dejado de pedir plata para vivir y costear nuestras debilidades. Sin embargo, a las casadas se les hace más difícil sostener esta "independencia" de caja. Sencillamente, porque los gastos del hogar son "compartidos" en  la mayoría de las parejas. Ahora, ¿cómo se estipula cuánto le corresponde a cada aportante para gastos superfluos? ¿Tienen derecho a gastar más quienes más ganan?

Por años, Blanca D. dispuso de su billetera con total libertad. Era soltera, de esas que ya tienen pago el departamento y estacionado el auto en el garage. Pero se enamoró de un compañero de oficina que ganaba menos que ella, y cuando decidieron mudarse juntos, lo que creían un tema superado, se convirtió en problema.

Ella quería ir a comer a lugares caros, él prefería cocinar rico en casa. Ella planificaba vacaciones que implicaban gastar miles de dólares, él ya era feliz con tomarse un fin de semana en la playa más cercana. Cuando las negociaciones pasaron a ser pulseadas, y conscientes de que la supervivencia de la pareja estaba amenazada, tomaron papel y lápiz y se sentaron a poner en claro cómo gastarían y cómo ahorrarían. Este fue el compromiso de convivencia económica al que arribaron:

Ya que el departamento era de Blanca D., él se encargaría de pagar todos los servicios de luz, gas, teléfono (aunque fuera ella la que más hablaba).

Para la comida, repartirían en partes iguales los gastos de supermercado. Y cada uno pagaría por separado las compras de perfumería.

El servicio doméstico lo pagarían una semana cada uno.

Harían una caja común para el ahorro, de dónde saldrían las vacaciones y las salidas extras. Si se ahorraba mucho, podía gastarse mucho, y a la inversa. Los aportes serían libres, de acuerdo a lo que cada uno pudiese. Pero sí o sí ese fondo era para gastar entre los dos. Pusieron un monto mínimo de aporte mensual.

Para ropa, música, libros, cada uno gastaría libremente, salvo que el monto impidiera cumplir con los otros compromisos asumidos. Y en este caso, debería consultar.

Haber organizado el manejo del dinero les despejó la convivencia de broncas y reproches. Colgaron el contrato con imanes en la heladera, para verlo cada vez que fuera necesario.  Si bien es cierto que la plata no dejó de ser un problema en sus vidas, el acuerdo les garantizó que serían dos a la hora de buscar soluciones.

¿Cómo administras el dinero en tu pareja?

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    griseldaaguayomateos

    LOS DOS SOMOS PROFESIONISTAS PERO YO PREFIERO HACER MIS TRUCOS Y APLICAR LA TRADICION
    MATRIMONIAL QUE SEA MI ESPOSO QUIEN PAGUE LOS GASTOS QUE IMPLICA PARA QUE NADA FALTE
    EN NUESTRO HOGAR.

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Sobre el autor

Adriana Balaguer

Adriana Balaguer

Editor, Soy periodista, tengo 40 años (pero lejos estoy de ser una
cuarentona) y tres hijos. Hago Pilates, amo las frutillas con
crema y compartir margaritas a solas con mi marido.

Desde hace 5 años retrato la vida de otras mujeres en
www.mujeressinfronteras.com. Así confirmé que a la mayoría
de las mujeres nos gusta ejercitar la omnipresencia: pensamos
en qué vamos a cocinar en medio de las reuniones de trabajo.
¿Será por eso que vivimos desesperadas?

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