Por: Eugenia Correa, el 14 de octubre de 2009, 05:20 AM
Y él dijo: “Una antigua novia me escribió un mail.” Y ella preguntó: “¿Qué decía?”. Él contestó: “Nada importante, sólo quería saludarme. No hay nada que ocultar, por eso te lo cuento.” Pobre hombre, no podía saber que tan solo ese comentario es suficiente para detonar los celos más enfermos en Alexa.
Al día siguiente, por la tarde, ahí estamos, Alexa y yo, en el auto, esperando a que él salga de su oficina, para seguirlo. Sus sospechas incontrolables. Mis ruegos de dejarlo en paz inútiles.
“No solía pensar en sus exnovias, ahora sí. No solía importarme que en su trabajo haya otras mujeres, ahora sí. Y no lo puedo evitar. Me ha pasado mil veces, que me ponen el cuerno, esta vez no será igual. Mis celos son un simple mecanismo de defensa, un sexto sentido, mi alarma personal”. Y, tras semejante explicación, me convertí en cómplice de la misión de espionaje más insulsa de la historia de la humanidad.
Él salió de la oficina, fuimos detrás. Llegó a un popular centro comercial. Se estacionó, nos estacionamos. “¡Está saludando a una mujer!” me dice Alexa, como queriendo justificar que estaba haciendo lo correcto al seguirlo. Pero nada importante. Al parecer una simple conocida y ambos siguieron su camino.
Luego él entró a una tienda. Salió. Entró a otra tienda. Salió. Subió a su auto. Nosotros al nuestro. Llegó a casa. El resultado: un regalo de él para ella (“de la misma tienda a la que había entrado” me aclaró) y una tarde perdida para mi. A pesar de todo, Alexa sigue estando incorregiblemente celosa.
¡Ah, los celos! Para aquellos extraterrestres que nunca los hayan experimentado, es ese sentimiento que se genera a partir de una combinación enfermiza de sospecha, deseo de posesión, enojo y miedo a la humillación.
Según psicólogos los celos se ubican en una zona gris entre la cordura y la locura. Algunas reacciones de celo son tan naturales que una persona que no las demuestra puede incluso parecer “anormal”. Otras parecen tan excesivas que no se necesita ser un experto para saber que son patológicas. Y mi querida amiga Alexa definitivamente pertenece a este segundo grupo. (Ha ahuyentado a más de un novio por sus ataques de celos, algunos justificados pero muchos otros no).
Pero ¿por qué sentimos celos? Según algunos terapeutas es porque como niños sufrimos un trauma. Muchas veces se trata de heridas creadas por una mala relación de los padres y que años después transferimos en forma de inseguridades y miedos a nuestra propia relación. Otros creen que viene desde la prehistoria, una forma instintiva de mantener a la pareja cerca, preservando así el núcleo familiar con la finalidad de proteger a las crías.
Lo cierto es que algunas personas, sin razón aparente, son consumidas por los celos, pierden su autoestima e incluso terminan generando el efecto contrario, alejando a esa persona “amada” a los brazos de alguien más, justo lo que más temían.
Aunque por otro lado, y es innegable, a veces sentimos que los celos son buenos para una relación. Por momentos, secretamente, nos sentimos halagadas cuando nuestra pareja nos cela. O el ver que tiene un leve coqueteo con alguien más puede despertar una pasión que ha quedado dormida en el arrullo de lo cotidiano.
¿Pero que hacer si los celos te están haciendo la vida miserable? Primero hay que analizar si estos celos son fundamentados. Si tu pareja está teniendo un comportamiento específico con otras mujeres que te provoca este sentimiento entonces pide que deje de hacerlo. Deben trabajar sobre eso como pareja. Si el comportamiento no cesa, entonces el problema no es sólo tuyo, puede que no sea producto de tu imaginación. Alguien que se esmera en hacerte celarlo puede que realmente si sea infiel. Y ya conoces la salida.
Si no existe este comportamiento y tu simplemente no puedes parar de revisar su correspondencia, su teléfono y todos sus asuntos personales, entonces quizá sea bueno que acudas a una terapia. Un profesional y una visión objetiva de la relación puede ayudarte a definir de dónde vienen tus celos y cómo trabajar lo que se ha convertido en una obsesión.
Y tu ¿te has sentido celosa? ¿cómo has lidiado con el sentimiento?
¿crees que los celos son simplemente un mecanismo de defensa?