Las madres recientes suelen quejarse del poco tiempo del que disponen para sí mismas y de que sus vidas cambiaron radicalmente desde la llegada del bebé. Paralelamente suelen mencionar, no sin bronca, que sus parejas no modificaron sus actividades desde el nacimiento y afirman: "Su vida no cambió para nada”. Sin embargo, muchas veces no se detienen a averiguar si de verdad a los hombres no les pasa nada nuevo o no sienten que han cedido cuestiones laborales y/o personales en función de la familia.
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Es importante tener espacios de diálogo para conversar, revisar decisiones y posiciones y reconocer qué le está pasando al otro, ya que también es muy frecuente escuchar a los hombres decir que sus mujeres no los dejan hacer con sus hijos. Ellas intervienen siempre, supervisando cada paso que el niño da y señalando lo que no hizo del todo bien…¡para ella!, claro está. Esto, por un lado, interfiere en la construcción de la relación padre-hijo, sin ser su permanente intermediario, y por el
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