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    Breve paseo por la profilaxis

    La belleza es armonía de tamaños, colores y formas. Entre estas se encuentra la sonrisa, que juega un papel muy importante cuando de buena apariencia estamos hablando. Una sonrisa blanca, limpia y saludable es esencial para una cara bonita, pero también es básica para una buena salud bucal. La limpieza dental no debe ser confundida con el blanqueamiento dental, que es un procedimiento para cambiar el tono de los dientes.

    La limpieza no debe ser confundida con el blanqueamiento / Foto: iStockLa limpieza no debe ser confundida con el blanqueamiento / Foto: iStock

    La profilaxis consiste en la remoción de sarro, manchas, bacterias y minerales adheridos a la superficie del diente; para después hacer un pulido del esmalte y aplicar flúor en la superficie de los dientes, así pueden prevenirse problemas de encías y aparición de caries.

    Instrumental y técnica

    Los escariodontos. Pequeños ganchos que a simple vista parecen sacados de una película de terror, fueron los primeros instrumentos que servían para retirar el sarro o cálculo. Eran afilados y puntiagudos para poder desprender la mugre a jalones. Eran bastante incómodos ya que había que aplicar mucha fuerza y a veces había bastante sangrado.

    Cavitrón o ultrasonido. Este ingenioso aparato vino a sustituir casi por completo a los dolorosos escariodontos.

    Se trata de puntas agudas pero sin filo, que vibran a velocidades ultrasónicas mientras irrigan agua o soluciones desinfectantes; la vibración logra desprender el sarro con gran facilidad y sin tener que utilizar presiones extremas sobre los dientes. Además de ahorrar tiempo, se asegura una limpieza mejor elaborada y mucho más cómoda.

    Abrasión. Es una pasta profiláctica abrasiva, parecida al pulimento para coche, que se aplica con un cepillo rotatorio sobre el esmalte de cada uno de los dientes; remueve manchas y deja la superficie del esmalte lisa como un espejo, para evitar que las bacterias se adhieran con facilidad.

    La profilaxis no tiene una duración recomendada. La frecuencia con que esta deberá realizarse nuevamente dependerá de los hábitos de cada persona. Te recomiendo visitar a tu dentista 2 veces por año, él puede darte una técnica de cepillado que se ajuste a tus necesidades, y así no necesitarás de este tratamiento tan a menudo.

    Foto: iStock
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