Partamos de la base de que la soledad es inherente al individuo: llegamos solos a este mundo y morimos solos. Pero la psicología marca una gran diferencia entre ambos estados, el estar o el sentir.
Porque una puede estar sola sin sentirse sola. El sentimiento de soledad trae consigo un estado de tristeza y melancolía, mientras que la aceptación del estado de soledad no; por el contrario puede ser una gran oportunidad para desarrollar autoconciencia, apreciar rasgos de la propia personalidad y aceptar otros sin menospreciarlos.
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