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    Magia y ciencia

    A lo largo de la historia, magos y prestidigitadores se han valido de las ilusiones ópticas para crear sus trucos y deslumbrar a las personas.

    La mente a veces nos engaña - iStockphotoLa mente a veces nos engaña - iStockphoto

    Ahora es la neurociencia la que se apropia de estas herramientas en un intento por profundizar el conocimiento acerca del funcionamiento del cerebro humano, porque, como reza la tercera ley de Arthur Clarke, "cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistiguible de la magia."

    Susana Martínez Conde (española) y Stephen L. Macknik (estadounidense) constituyeron una pareja científica y también un matrimonio. Son los directores respectivos de los laboratorios de Neurociencia Visual y Neurofisiología del Comportamiento del Instituto Barrow, de Arizona. Ambos se han dedicado a intentar comprender las ilusiones visuales desde una nueva perspectiva: la del ilusionismo. ¿Qué mecanismos neurales son activados y desactivados por los magos en sus espectáculos para que estos logren engañarnos de la forma tan convincente en que lo hacen? ¿Cómo distraen nuestra atención? ¿Qué ilusiones específicas crean?

    Estos científicos han aprendido en el proceso de investigación a realizar tantos trucos de magia que hasta han llegado a montar un espectáculo. "The Magic Castle". Incluso han escrito un libro, "Los Engaños de la Mente", donde explican  la naturaleza de las ilusiones, tanto sensoriales como cognitivas, y su importancia en nuestro modo de "ver" el mundo.

    En una entrevista realizada en el sitio Desde el Exilio la científica responde algunas inquitudes básicas sobre el tema, por ejemplo:  ¿dónde miran nuestros ojos cuando miramos?

    "Los ojos sí miran donde estamos mirando -explica Martínez Conde-, lo que pasa es que muchas veces la mayoría de esos movimientos no los realizamos de manera voluntaria. Los ojos tienen que mirar donde estamos mirando por que lo que hacemos al mirar es apuntar los ojos en una dirección u otra. Cuando fijamos la mirada creemos -tal como la palabra "fijar" misma sugiere-, que dejamos el ojo quieto. Eso es algo que yo misma creía antes de trabajar en este campo. Sin embargo las cosas no son así. Cuando creemos tener fija la mirada, en realidad nuestros ojos siguen haciendo pequeños movimientos microscópicos. Es decir, el ojo nunca está completamente quieto, y estos pequeños movimientos que no deja de hacer son fundamentales. Esto se comprueba si se impiden estos micromovimientos, lo cual se puede hacer paralizando completamente el ojo, cosa que hemos logrado con una serie de técnicas específicas en el laboratorio del Barrow Institute. Cuando se paraliza efectivamente el ojo nos quedamos ciegos de este para todo lo que no sean objetos en movimiento. Esto nos confirma que para ver es necesario el movimiento, que o bien está en el mundo o bien en está en el ojo, que hace perceptible un mundo que no se mueve con su propio movimiento. Todo esto en lo referente a los movimientos que llamamos de "fijación visual".Pero incluso cuando estamos explorando una escena visual y vamos moviendo los ojos, no tomamos una decisión consciente, la mayoría de las veces, de mover los ojos, simplemente los movemos un poco de manera involuntaria, como por ejemplo cuando decidimos que nos vamos a levantar de la cama y a salir por la puerta del dormitorio: no tomamos una decisión consciente de dar cada paso, ni hacemos un cálculo de la longitud del paso, ni decidimos qué parte del pie va a tomar contacto en primer lugar con el suelo. Nuestra intención es dirigirnos hacia un destino, que es la puerta, y lo que sucede en medio es en su mayor parte involuntario o reflejo, y lo mismo pasa con los movimientos oculares."

    Entonces, ¿la mayor parte de lo que el ojo y el cerebro captan es inconsciente e ilusorio? Según Martínez Conde, hay distintos tipos de ilusiones, en términos neurológicos: "Podemos dividir entre ilusiones más sensoriales e ilusiones más cognitivas. Una ilusión sensorial puede ser una ilusión visual, auditiva. táctil o multisensorial, en la que participan múltiples sentidos. La diferencia que establecemos entre ilusiones visuales e ilusiones cognitivas tiene sobre todo que ver con a qué nivel ocurren dentro de la jerarquía cerebral de procesamiento de la información. Me explico: las ilusiones sensoriales serían las que ocurren en las primeras etapas de procesamiento de información, más cercanas a las entradas sensoriales (los fotorreceptores en la retina y los equivalentes en los demás sentidos); las ilusiones cognitivas, que también suceden en el cerebro, lo hacen en niveles bastante más altos del procesamiento, relacionados con lo que llamamos procesos cognitivos: la memoria, la atención, la toma de decisiones, la inferencia causal… En la naturaleza se dan ilusiones constantemente, de todo tipo, tanto sensoriales como cognitivas, desde el color o el brillo que nos parece que tenga un objeto que prácticamente nunca representa la cantidad de fotones que se reflejan de él…"

    Los científicos dicen que para nuestro cerebro todo es relativo, nada tiene un valor absoluto aunque le otorguemos a lo que percibimos algún grado de "realidad". "El cerebro siempre está estableciendo comparaciones y sobreestimando o subestimando cosas como el brillo, el tamaño o la geometría en general de los objetos. También hay ilusiones cognitivas de todo tipo, por poner dos ejemplos: si le pides a alguien que estime la longitud de una distancia su estimación va a depender de si tienen una mochila colgada de los hombros o no. Y un precipicio nos parece más alto si lo miramos desde arriba que si lo miramos desde abajo, siendo la misma distancia vertical. O sea que lo raro es no experimentar ilusiones."

    Llego aquí al punto en el que me doy cuenta de que, por ejemplo,  quizás el hombre al que observo como bello no lo sea tanto, sino que lo estoy experimentando desde una visión condicionada por el resto de los factores que intervienen en mi percepción. Me desespera pensarlo, porque esto quiere decir que casi todas las decisiones que tomo están condicionadas, y son ¿ilusorias? ¿No tengo tal cosa como "libre albedrío"?

    Susana me responde desde la entrevista, desde el libro, desde la investigación: "Yo creo que la mayoría de los investigadores que están trabajando en el campo de la consciencia estaría de acuerdo en que nuestra impresión del libre albedrío es ilusoria, que no existe como tal. Ahora, es una ilusión que nos resulta útil, al final. Quizás incluso tenga un valor adaptativo. No lo sé.  Y bueno, aunque como investigadora considere que el libre albedrío probablemente sea una ilusión, en el día a día me comporto y hago planes y paso la mayor parte de mi tiempo sin pensar que mi libre albedrío, que me parece a mí que es libre, no es tal. Además es una ilusión que resulta útil porque si estuviéramos analizándola en todo momento estaríamos parados, no actuaríamos."

    Pero, ¿cuál es la verdad que buscan los filósofos, entonces? ¿Otra ilusión? ¿Dónde queda la idea de honestidad, por ejemplo?

    "El mundo en el que vivimos está repleto de engaños y quizás los magos sean de las personas más honestas que hay: dicen que van a engañar y lo hacen. Mientras que en política y publicidad no se dice que haya un engaño pero sí lo hay. El engaño y el autoengaño son muy prevalentes. Estoy pensando incluso en lo que llamamos ser educado. La mayoría de las veces es una forma de engaño."

    Así que, amigas, si las he engañado con este artículo, lo advierto: ha sido adrede. Después de todo, "la vida es sueño".

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