Ya ha pasado un mes desde el nacimiento del bebé y en este momento su principal necesidad es el contacto con su mamá. Es un tiempo de adaptación de ambos: tiempo de reconocerse y conocerse.
El primer mes del bebe - iStockphoto
Su cuerpecito está creciendo y lo más importante es establecer un ritmo respiratorio constante y regular como así también lograr dominar reflejos y manifestaciones como el llanto, la tos y el estornudo, entre otros.
En este primer tiempo de vida el día está regido por sus necesidades básicas: dormir, alimentarse y eliminación residuos en forma de pis y caca.
En líneas generales durante el primer mes, el bebé pasa gran parte del día durmiendo. Con períodos cada vez más prolongados de vigilia luego, solicitud de alimento y disfrute de los brazos de la familia por sobre todo.
Sus cinco sentidos están preparados ya para recibir estímulos y reaccionar en respuesta a los mismos.
Ya reconoce a su mamá por su olor, su olfato está agudizado para ello. Es su sostén esencial: su olor, su voz, sus latidos cardíacos lo tranquilizan. Reconoce esos estímulos por haberlo acompañado por 9 meses y reencontrarse con ellos es sinónimo de felicidad!
En las primeras semanas de vida, el niño es capaz de fijar la mirada. Le gustará recibir diferentes estímulos: juguetes coloridos, móviles, personas queridas que lo miran y le sonríen.
En esa etapa el llanto es su única manera de expresión y es un recurso muy utilizado. Esto no siempre significa angustia, dolor, sufrimiento sino llamado, expresión de necesidad de algo, liberación de tensiones entre otras cosas. Por ello es importante acudir a él, pero con tranquilidad, no dando por hecho que se trata de algo malo.
Su cuerpo al finalizar el primer mes está en movimiento: tal vez ya ejercita sostener la cabeza erguida, mueve sus pies y manos. Ofrecerle nuestro dedo para que pueda tomarlo es una experiencia muy agradable.
¡Nos toma, nos mira, nos huele, nos siente!
Su alimentación es sugerible que sea a base de amamantamiento ya que la leche materna constituye el alimento óptimo para el bebé. pero cuando hay indicaciones médicas u otras situaciones que no lo permiten podemos recrear el clima del mismo brindándole una mamadera en un clima de intimidad, favoreciendo el vínculo a través de la mirada, del contacto y de las palabras que surgen allí.
Llegando al final del primer mes podemos compartir con él juegos
de estimulación:
- cantarle canciones o hacérselas escuchar
- mostrar juguetes coloridos
- mover los dedos y las manos delante de su mirada
- poner un móvil en su cuna, sonajeros
- doblar y estirar suavemente sus rodillas y piernas
Es importante tener presente que cada bebé crece y se desarrolla a su propio ritmo.
Por ello disfruta de cada día compartiendo la experiencia de su desarrollo.
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