Si trasladas esta fórmula a una habitación sería algo así:
Cortesía: Mafe Molinari
60% del color del cuarto en las paredes.
30% del color en los tapizados, sofás, cortinas, sillas, sobrecamas.
10% en un accesorio, puede ser un cojín, un florero, una lámpara, un cuadro o hasta simplemente un arreglo floral.
Esta es una regla básica y muy simple para aplicar cada vez que tengas dudas sobre cuánto color deberías incorporar en un ambiente y en qué proporción.
Los diseñadores de interiores utilizamos además esta técnica en las combinaciones de colores complementarios y antagónicos.
