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    Causas de los problemas sexuales femeninos

    Cada tanto surgen controversias sobre lo que las mujeres "deben sentir" o "dejar de sentir". ¿Existe algún punto mágico no descubierto aún que provoque placer? ¿Es lícito que algunas mujeres prefieran recibir caricias a ser penetradas? Acá vale la pena preguntarse: ¿Está la sexualidad masculina sometida a tantas preguntas? No, en absoluto.

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    No se cuestiona la calidad del orgasmo de un hombre, a pesar de que nosotras sabemos que algunos prefieren bocas a vaginas o manos, o bien algún otro agujero de nuestro cuerpo. ¿Por qué entonces insistir en calificar, cuantificar, disecar, criticar y hasta proscribir lo que las mujeres sienten?  Por preocuparse demasiado en cumplir con lo "normal", las mujeres han dejado de lado e ignoran sus propios ritmos, tiempos y sensibilidades.

    Generalmente buscamos causas lejanas y complicadas que nos hayan provocado este estado, cuando lo más probable es que se deba a situaciones que muchas de nosotras compartimos. Algunas pueden ser:

    • Crecimos en un ambiente donde la sexualidad se consideraba de manera negativa. Es difícil cambiar internamente estos conceptos.
    • Ignoramos las posibilidades de respuesta de nuestro cuerpo y tememos nuestros propios sentimientos, de deseo y excitación, porque desconocemos adónde pueden conducirnos.
    • Nos da vergüenza pedir que nos acaricien determinadas zonas del cuerpo y que no nos acaricien otras. No sabemos cómo pedir lo que nos hace falta y nos avergüenza hablar de estos temas, antes, durante y después de una  relación sexual.
    • Hacemos el amor con alguien con quien estamos enojadas o dormimos con alguien que no necesariamente nos atrae sexualmente.
    • Preocupadas con otros problemas, no podemos concentrarnos en lo que estamos sintiendo.
    • La estimulación que recibimos no es la que buscamos y nos falta tiempo para que la excitación aparezca.
    • Tememos y por lo tanto, no evocamos, nuestras propias fantasías sexuales.
    • Hemos pasado por situaciones sexuales traumáticas, que nos impiden disfrutar en el presente.
    • A veces tenemos miedo de quedar embarazadas.
    • No tenemos amigas con quienes hablar de nuestras inquietudes sexuales y no nos gusta que nuestro compañero se entere de nuestras dificultades sexuales.
    • Nuestra manera de hacer el amor es estereotipada y aburrida. No nos divertimos haciendo el amor, hemos perdido la posibilidad de que sea un juego.

    Muchos problemas sexuales pueden resolverse sabiendo más sobre una misma, explorándonos, conociéndonos y descubriendo solas cómo funcionamos y qué necesitamos para despertar la respuesta sexual. Por otro lado es imprescindible el diálogo, simplemente atreverse a conversar sobre sexo con la persona con la que hacemos el amor. Y en tercer lugar es importante poder enseñar, guiar al otro y ofrecerle conocimiento sobre la manera particular de despertar mi placer más íntimo.

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