La queja, ha impregnado nuestro hablar, se ha convertido en un hábito. Instalada en el diálogo de amigos, la lista de quejas parece interminable: hay quejas porque la comida está fría, porque llega tarde, porque ronca, porque no recuerda la fecha del aniversario, porque no me regaló nada, porque no me ayuda con las tareas de la casa, y las relaciones sexuales no escapan a ello.
¿Quejarse es pedir? - Thinkstockphoto
Las mujeres se quejan que el hombre va "directo al grano", que sólo piensa en él, que "termina y se da vuelta", "quiere todos los días, a la noche, a la mañana, a la siesta y no entiende que estoy cansada, que tuve mucho trabajo", "no me escucha", etc. Los hombres también la practican, pero en menor escala: "siempre está cansada", "se ocupa mucho de los chicos y no le queda tiempo para estar conmigo", "no puede porque mañana se tiene que levantar temprano", etc.
¿Pero qué hay detrás de estas quejas? El no saber pedir. Hombres y mujeres se quejan y se quejan sin darse cuenta de que esto los convierte en víctimas, quitándoles autoridad. La queja aumenta el resentimiento culpando al otro de lo que no se atrevió a pedir.
La contrapartida es el pedido claro y preciso. La queja ahuyenta, el pedido atrae. La queja cierra y el pedido abre un abanico de posibilidades. La queja empobrece mientras que el pedido enriquece. Erradicar la queja constituye un gran desafío.
En las relaciones de pareja es importante tomarse un tiempo para conversar sobre lo que sienten y como se vive la sexualidad. Es importante saber qué necesitan del otro para mantener o mejorar sus relaciones y lo que se necesita, solo se puede hacer a través del pedido y no de la queja.
Dos secretos para crear un cambio sexual positivo
- Decir "no" sin despreciar. Uno de los miembros de la pareja puede no querer participar en una actividad sexual que el otro desea ansiosamente. Trate ese desacuerdo como trataría cualquier otro. Usted tiene derecho a rechazar cualquier práctica sexual, pero hágalo de forma que el otro no se sienta despreciado por ello.
- Pedir sin ser crítico. Cuando uno de los miembros de la pareja no practica el sexo oral de la forma que el otro quisiera, la tentación de decir: "No lo hagas así", es grande. No lo diga. Aproveche los aspectos positivos de las habilidades sexuales de su amante e incentive aquellos aspectos que puedan aprender juntos. Compre un libro, alquile un video. Busque con su pareja distintas formas de mejorar la práctica del sexo oral.
Quizás te interese:
Frecuencia sexual: no define la calidad de los encuentros sexuales
Juegos sexuales: motor del erotismo y de la sensualidad
¿Falta de ganas?
