La sexualidad es algo que nos acompaña siempre, estrechamente sostenida por la seducción, la sensualidad y el erotismo. Si bien algunos sienten que por momentos el deseo sexual desaparece, hay quienes experimentan que se mantiene o renace más que nunca. Y esto no depende de la edad, ya que es un mito que con los años la sexualidad se desgasta. Es más, creo que la plenitud sexual llega después de los 30. Por eso es importante conocer las particularidades de cada etapa vital para vivir una sexualidad plena y placentera. Pero ¿Qué sucede en cada momento de la vida?
Sensuales y atractivas para toda la vida - Thinkstockphotos
Sexualidad después de los 30
Uno de los mitos existentes en nuestra sociedad, sostiene que sólo los jóvenes tienen acceso al placer sexual. Ello determina que, algunas mujeres que no son jóvenes y que tienen muchos deseos de pasarla bien con su pareja, se limiten porque no les resulta fácil socio-culturalmente encontrar una aceptación de esta necesidad. Incluso muchos medios de comunicación muestran siempre a la sexualidad unida a cuerpos jóvenes y hermosos. Así van convenciendo a la mujer que el placer sexual es propiedad de los físicos privilegiados. ¿Qué sucede en verdad? Las necesidades sexuales y emocionales, de cariño, atención e intimidad, no desaparecen. A pesar de los prejuicios y creencias, el cuerpo y la psiquis, reclaman contactos sexuales que a veces se contienen. Se sabe, a partir de muchas investigaciones que la mujer alcanza su clímax de goce sexual después de los 30 años. Ya conoce bien su cuerpo, reacciones, gustos y plenitudes. Es una "experta" que sabe lo que quiere, cómo, de qué forma y cuándo lo quiere. Ha aprendido a pedir, a decir que sí y también a decir que no.
Sexualidad a los 45
Numerosas mujeres, después que sus hijas e hijos son adolescentes o jóvenes, comienzan a tener mayores oportunidades y descubren que sus experiencias sexuales, son ahora diferentes y más gratificantes. Por un lado sus hijos ya no necesitan una atención tan directa, y además ya pasó la época en la que entre el trabajo y la casa, "no hay tiempo ni de mirarse en un espejo" y el sexo quedaba relegado a un tercero o cuarto lugar. De nuevo, la mujer cuenta con mayor espacio para sus intereses personales y para el descanso. Por lo tanto, puede producir un reencuentro erótico, sin premuras, con su pareja. Muchas veces se sienten como en sus primeros años de casados, aunque con una gran ventaja porque cada uno sabe qué le gusta y qué es lo que al otro le gusta. Incluso la existencia de una gran confianza y comunicación, les permite experimentar diferentes modos de hacer el amor.
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