Las personas que comen muy rápido hasta sentir saciedad, multiplican por tres el riesgo de tener sobrepeso. Comer rápido y terminar lleno hace que una persona tenga más probabilidad de sobrepeso e incluso de obesidad. Cuando comemos rápido no damos tiempo necesario al organismo para reconocer que está satisfecho, ya que el cerebro recibe una señal que tarda entre 15 y 20 minutos en llegar al mismo para informarle que la persona ya comió demasiado.
Para los expertos, son más los beneficios de comer despacio que las ventajas que puede tener hacerlo rápido para pasar a otra cosa. Comer despacio te ayuda a perder peso: la sensación de hambre suele desaparecer a los 30 minutos después de comenzar a comer, por tanto cuanto más despacio comas menos calorías ingieres.

