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    Rutinas que ayudan a crecer

    Los chicos nacen con un temperamento que, muchas veces, hace difícil la crianza o pone a los padres en situación de sentirse incapaces de lograr el buen comportamiento. Cuando los chicos tienen un temperamento dócil, la crianza suele ser fácil porque lo que los padres sugieren es aceptado y tomado por los chicos como aquello que debe hacerse.  Por otra parte, cuando los chicos nacen con un temperamento difícil, criarlos también se hace más difícil y ayudarlos a portarse bien puede ser un desafío. 


    Mas allá de los beneficios que el buen comportamiento tiene dentro de casa (mayor armonía y estabilidad familiar y mejor calidad de vida para todos los miembros de una familia), el buen comportamiento tiene beneficios notorios fuera de casa porque permite que los chicos se adapten a las exigencias del ambiente en entornos escolares y sociales. Portarse bien tiene su recompensa diaria.

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    En el libro Parenting the Strong Willed Child, Rex Forehand y Nicholas Long sugieren que investigaciones recientes indican que, a pesar de que en todos los chicos la relación entre temperamento y pautas de crianza es estrecha, en chicos que tienen temperamento fuerte esa relación es muy relevante de manera que las pautas de crianza se constituyen como uno de los factores fundamentales a partir de los cuales los chicos se comportan de una u otra manera dentro y fuera de casa.

    Sostienen que, los rasgos de temperamento (por ejemplo aceptar con más o menos tolerancia los límites que la realidad impone) no son fijos sino que se moldean por variables parentales y ambientales. Un chico con tendencia a oponerse a las normas criado en un ambiente laxo o permisivo tendrá tendencia a oponerse a las normas de manera evidente y sostenida dentro y fuera de casa. Ello facilita por ejemplo que aparezcan problemas de conducta en la escuela. De la misma manera un chico con temperamento difícil criado con pautas firmes de crianza, posiblemente aprenda a domar su temperamento más impetuoso.

    Una de las estrategias de crianza que colaboran con el desarrollo en general y el buen comportamiento en particular es el establecimiento de rutinas.
    Las rutinas son, en palabras de Hall & Hall, procedimientos invariables orientados a cumplir una tarea cotidiana como recoger y ordenar juguetes, bañarse o asearse e ir a dormir. Estos autores sugieren que, desarrollar y sostener rutinas es la estrategia más sencilla, rápida y económica de colaborar con el desarrollo de la autonomía y el buen comportamiento en los chicos.

    Los chicos suelen apreciar las rutinas porque les otorgan sensación de predictibilidad que los chicos aprecian y que los hace sentir confortables.

    Hall & Hall refieren la existencia de lo que se llama en etología El principio de Premark. El principio de Premark sugiere que los animales tienden a hacer cosas que resultan poco interesantes o atractivas cuando luego de ello obtienen una recompensa. Traducido a la crianza: los chicos serán capaces de sostener rutinas que pueden resultar tediosas (como ordenar todos los juguetes después de jugar) si ello supone posteriormente un premio (un halago, mimo, refuerzo positivo).  En palabras de abuela: “si comes todo recibes el postre” (eso es incluso mejor que “no hay postre si no comes”).
     
    Las rutinas generalmente aportan mayor calidad de vida familiar porque el padre no siente que tiene que dar órdenes todo el tiempo. Las cosas se hacen de la manera que está establecido. El chico necesita tener expreso conocimiento de cuáles son los privilegios que se siguen del cumplimiento de una rutina:
    -    Haces los deberes, ves un poco de televisión.
    -    Ordenas tu cuarto y puedes jugar un poco a la computadora.
    -    Comes todo y mereces tu postre

    Reglas para establecer rutinas:
    -El cumplimiento de las rutinas tiene su beneficio (como en los ejemplos anteriores).
    -Los beneficios deben ser satisfactorios o atractivos para el chico.
    -Los beneficios deben ser controlados y sostenidos por los padres. No se negocian. No se invierte el orden (“solo ordeno mi cuarto si me dejás jugar a la computadora”).

    Las rutinas tienen que tener claro final. Eso significa que tanto el chico como sus padres tienen que tener claro qué es haber cumplido con la rutina. Hacés los deberes ves un poco de televisión: qué significa hacer los deberes tiene que quedar claro para chicos y padres. Los chicos deben saber que ello implica por ejemplo, hacer lo que deben, mostrar que lo han hecho y dejar todo preparado para el día siguiente.

    Las rutinas tienen que ser acordes a la edad y momento evolutivo de los chicos. Un chico de dos años puede saber que debe guardar sus juguetes al terminar de jugar pero no lo hará espontáneamente. Posiblemente habrá que darle una clave como la que característicamente usan las maestras de jardín de infantes (la canción a guardar a guardar por ejemplo)
    No deben descontinuarse las rutinas. Los adultos sabemos que abandonar una rutina es costoso. Es difícil retomar un hábito que se abandonó. Es necesario ser consistente con el sostenimiento de las rutinas en casa.

    Es bueno ayudar a  tu hijo a cumplirlas. Es posible ayudarlos juntando algunos juguetes por ejemplo, asistiendo un poco en las tareas escolares, ello refuerza positivamente el cumplimiento de la rutina, modela comportamiento positivo de padre a hijo y nutre el vínculo.

    La contención refuerza el cumplimiento. Reforzar positivamente a los chicos felicitándolos por el cumplimiento y dando elogio sincero frente a la obediencia y el sostén de rutinas es un poderoso incentivo para los chicos.

    Hall & Hall lo resumen claramente: las rutinas son un paso a la independencia y una necesidad para cada chico. Un vehículo para aprender a ser autónomo y adaptarse a exigencias ambientales.

    Las rutinas son, sin duda, un vehículo del desarrollo y, al mismo tiempo, un canal de calidad de vida familiar satisfactoria.


    Referencias:
    Rex Forehand & Nicholas Long. (2010) Parenting the strong willed child. Mc Graw Hill

    Phillip S Hall & Nancy D Hall. (2007) Parenting a Defiant Child: a sanity saving guide to finally stopping the bad behavior. AMACOM



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