ACTIVIDAD DE TUS AMIGOS

    Desarrollo Socioemocional, 3 a 6 años

    Por: Silvia Renata Figiacone

    Entre la infancia y la niñez, los chicos aprenden a desplegar comportamientos que se denominan prosociales. Los comportamientos prosociales son aquellos que responden a las necesidades de los demás y se orientan a otorgar bienestar a otros. Asistir, compartir, otorgar ayuda, ser cálido y considerado, cooperar y proteger entre otros comportamientos comienzan a desplegarse con frecuencia a partir de los tres años.

    Desarrollo Socioemocional, 3 a 6 años - ThinkstockphotoDesarrollo Socioemocional, 3 a 6 años - Thinkstockphoto

    Michael Tomassello, neurocientífico y destacado investigador del desarrollo humano y la interacción social, refiere en su libro "Por qué cooperamos", que los seres humanos nacemos con una tendencia natural a cooperar y asistir a otros. En la paternidad, la capacidad de modelar conductas de apoyo, ayuda y cooperación con otros facilitará que la tendencia natural se haga hábito en los chicos. Nuevamente… de las habilidades prosociales de nuestros hijos somos en gran medida responsables los padres.

    Los chicos tempranamente evidencian al menos tres tipos de conductas prosociales según describen Celia Brownell y Claire Koop (2010):

    - Interés y sentimientos hacia otras personas (amistad, inquietud por el sufrimiento ajeno y empatía)

    - Trabajo con otros (capacidad de cooperar y asistir a lo que otro necesita, ayudando espontáneamente a resolver situaciones que parecen problemáticas)

    - Asistir a otros (proveer aquello que necesita otra persona, mimar, otorgar)

    En la medida en que dichos comportamientos sean reforzados positivamente por los adultos del entorno del chico, los chicos aprenderán a sostenerlos aún más.

    Trabajando (jugando) con otros:

    El juego entre pares es una fuente de desarrollo de habilidades sociales irremplazable. A partir de los tres años los chicos son capaces de jugar en grupo y construir el juego conjuntamente, cooperando tanto en la ideación del juego a seguir como en la preparación de lo que se necesita y la ejecución de la secuencia misma de juego. Que los chicos tengan oportunidades de jugar con otros chicos a partir de los tres años es vital para el desarrollo de habilidades socioemocionales. El juego otorga oportunidades de aprender a compartir, a tolerar la frustración, esperar turnos, sostener opciones propias y ajenas, comprender la mirada de los pares sobre el mundo… entre otras ventajas. En esos juegos grupales los chicos aprenden además a compartir intereses con pares, algo que a lo largo de toda la vida resultará ser una habilidad social indispensable para la interacción con otros.

    Aprendiendo con otros:

    A partir de los tres años es frecuente que los chicos concurran al jardín de infantes. Allí comenzarán a vivenciar experiencias novedosas que suponen el interactuar de manera organizada y guiada por un adulto con varios pares de la misma edad y trabajar en conjunto para llevar adelante gran número de actividades con propósito. Es allí donde comienzan a desarrollar la capacidad de trabajar en conjunto, dirigirse a objetivos juntos, jugar o trabajar en equipo y contemplar las necesidades de otros como similares a las propias.

    El desarrollo de la propia identidad

    Las habilidades socioemocionales suponen además el desarrollo de competencias que hacen a la propia individualidad. Somos uno entre otros, a medida que desarrollamos la propia personalidad tenemos más oportunidad de integrarnos en un mundo de pares.

    Los chicos, a partir de los tres años, se muestran más receptivos que antes al entorno que los rodea, miran adultos extraños con curiosidad, como si ya supieran todo de los que viven con ellos y pudieran aprenderlo todo de los que no. A los tres años los chicos hablan, cuentan, exponen sus opiniones y ya tienen teorías acerca de lo que ocurre alrededor. Pueden decir qué creen que sus amigos piensan, sienten o prefieren y saben que las otras personas tienen intereses diferentes. Ya diferencian aquello que "es de chicos" de lo que "es de grandes" y son concientes del lugar que ocupan en el mundo: son chicos. Ese es el momento en el que el trabajo sostenido años atrás comenzará a dar frutos: saludan o no, sonríen o no, gritan o no, aceptan o no que se los acote en intenciones, hacen o no caprichos frente a otros, saben o no compartir con otros sus espacios… han aprendido mucho a partir de lo que les hemos enseñado y modelado.

    De ahí en más, todo será crecer y crecer. Durante todo el jardín de infantes y hasta llegar más o menos a los seis años, estará dedicado a mejorar su vocabulario, ampliar su capacidad de comprender el mundo, hacer amigos, compartir espacios con ellos dentro y fuera de la escuela, demostrar curiosidad y buscar respuestas a sus preguntas y aprender a ser socialmente productivo (trabajar prosocialmente con otros para lograr un objetivo común).

    De nosotros, sus padres depende que transiten esa etapa de la manera más rica posible. Qué hacer para ayudar?

    - Modelar el buen comportamiento. En esta etapa los chicos están más que atentos a todo lo que hacemos. Si ayudamos ayudan, si gritamos gritan, si nos quejamos se quejan, si evidenciamos poco interés por las personas de alrededor ellos demostrarán poco interés

    - Expresar verbalmente el por qué de conductas que colaboran con una sociedad ordenada y que permite armoniosa convivencia entre todos. Por qué esperamos en una fila en el supermercado, por qué ayudamos a la anciana a subir al auto sus paquetes, por qué colaboramos con una colecta para acercar alimento a quienes las necesitan etc.

    - Pasar tiempo con chicos de la edad de nuestros hijos y dejarlos ensayar comportamientos y habilidades sociales. Competir sanamente por un juguete, perder en una competencia, recibir una crítica o un elogio por parte de un par etc.

    - Ser, nosotros mismos, agentes de comportamiento prosocial. Desde siempre, ser socialmente constructivo es una responsabilidad. Desde el momento de ser padres, un deber impostergable.

    REFERENCIAS:

    Brownell CA & Kopp CB (2010) Socioemotional development in the toddler years: transitions and transformations. The Guilford Press.

    Tomassello M. (2011) Por qué cooperamos. Katz Editores.

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