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    Pautas, límites y castigos

    Por: Silvia Renata Figiacone

    En los últimos años la frase "a ese chico le faltan límites" se escucha con más frecuencia en conversaciones entre padres, docentes e, incluso, profesionales.

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    La noción de que los chicos necesitan límites, la concepción de la necesidad o no de utilizar el castigo como herramienta de la crianza y la prevalencia de la idea de que ciertos límites y pautas pueden frustrar en exceso a los chicos o incluso producirles consecuencias duraderas, navegan en el inconsciente colectivo desde los trabajos del doctor Spock que clamaba por pautas más personalizadas de crianza y la necesidad de atender a las necesidades de los chicos.

    Sin embargo, en palabras de Fay & Fay, es necesario diferenciar entre "necesidades" y "quereres". Los chicos quieren más cosas que las que necesitan y demandan más atención de la que necesitan. Los padres debemos ajustar las demandas a las necesidades en el mejor sentido de la palabra. Un chico que crece con todo lo que quiere es un chico que tendrá significativas dificultades para adaptarse a las exigencias del entorno cuando comience a insertarse en él y verá frustradas sus intenciones por primera vez en el mundo real en lugar de experimentarlas en el marco de seguridad y protección de la casa familiar.

    Fay & Fay dicen que en una época vinculada al consumo como la que vivimos, incluso los adultos confundimos a veces lo que queremos con lo que necesitamos. "Necesito una cartera nueva" posiblemente quiera decir "quiero una cartera nueva". Nada de malo tiene querer pero confundirlo con necesitar puede modelar a nuestros hijos valores que no son estrictamente los que queremos que construyan.

    Establecer la diferencia entre necesitar y querer es el primer límite amoroso que un buen padre sabe poner. En su libro, los Fay se preguntan si no es irónico que los chicos con más atención a sus quereres y menos límites sean menos atendidos en verdaderas necesidades y puedan sentirse abandonados.

    Para crecer sano, lo que un chico necesita de sus padres es tiempo, compañía, cariño, dedicación y atención. Dar aquello que el chico quiere permite sentir menos culpa por no compartir el tiempo, hacer más esporádica la compañía con menos sensación de irresponsabilidad, facilita la manera de dedicarse a él ("te doy lo que quieres, soy dedicada") y supone otorgar poca atención (fácil es dar, más difícil es atender).

    Pautas parentales funcionales suponen límites claramente establecidos. Los límites se confunden muchas veces con el castigo, y nada tienen que ver con él. De hecho, los chicos con mejores límites suelen necesitar menos castigos porque despliegan comportamientos positivos. Límites puede identificarse con bordes, reglas claras que explicitan cómo uno debe comportarse. Los chicos que crecen con reglas claras y conocimiento acerca de lo que puede y no puede hacerse, debe y no debe hacerse, despliegan mejor comportamiento y, lo que es mejor aún, desarrollan competencias socioafectivas más sanas y positivas.

    Cuando la pauta parental establece reglas y normas claras, los chicos saben a qué ajustarse y es así posible que los padres necesiten retar menos. Cuanto menos claras las reglas y los límites, más tienden los padres a retar a los chicos frente al mal comportamiento. Cuando eso ocurre es indispensable que el padre se plantee que el chico se porta mal porque él no estableció claros límites de lo que es portarse bien.

    Frente a la pauta parental disfuncional que no pone límite y reta con frecuencia, el chico responde con peor comportamiento, y es ese el momento en el que aparece el castigo. "¡Le pegaste a tu compañero! No hay postre hoy". Es importante que los padres entiendan que sin normas claras "A los otros se los trata con respeto, empatía y cariño" modeladas diariamente, los chicos no aprenderán a comportarse como se espera.

    El castigo debiera ser, siempre, la última instancia. Límites claros primero. Intercambios claros después ("Si esta semana me ayudas con las tareas de casa, el fin de semana vamos a la plaza que te gusta") y refuerzo positivo son los ingredientes de una casa donde las pautas se ponen sanamente.

    Si como padre recurres al castigo con frecuencia, y sientes que solo tienes comentarios negativos para tu hijo, debes preguntarte primero si tus pautas fallan y sólo después, si tu hijo tiene un problema.

    REFERENCIAS:

    J Fay & Ch Fay. Love and Logic for early childhood. Practical Parenting from birth to six years. 2000. Love and Logic Institute.

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