Vivimos en un momento donde los roles de género están cambiando; aunque no se haga mucho eco de ello en los medios de comunicación, estos ajustes también afectan a los hombres profundamente. Muchas veces me pregunto cómo es que ellos están resolviendo el asunto de la masculinidad, con qué elementos emocionales y prácticos responden a los dilemas de la vida actual.
Pocas revistas exploran los dilemas actuales de la masculinidad- iStockphoto
Con esa intención hojeo revistas "masculinas" (tipo Men's Health, GQ o Esquire). Me fijo en lo que dicen sobre ser hombre, en los modelos de identidad que aparecen en sus páginas e imágenes. Y en casi todas encuentro los mismos estereotipos, sólo que más o menos "sofisticados". Hay una exploración muy pobre sobre las distintas masculinidades que existen más allá de sus páginas. Sin embargo, entiendo que al ser revistas de "entretenimiento" no se sienten obligadas a presentar ningún tipo de reflexión sobre los retos de ser un hombre en la actualidad.
Más allá de las modelos calentonas, los autos y los gadgets, lo cierto es que pocas revistas masculinas tienen algo distinto que ofrecer. Si uno quiere encontrar una postura distinta, tiene que ir a la red, a otro tipo de espacios, como The Art of Manliness, un sitio que funciona desde hace cinco años "reviviendo el perdido arte de la masculinidad". En The Art of Manliness, además de la inteligencia y la sensibilidad de quienes ahí escriben, hay una apuesta por una identidad que se aleja de la pose caricaturesca del hombre (hipermasculino o metrosexual). Lo que más me gusta del sitio es que los autores, Brett y Kate McKay, se toman la molestia de investigar y escribir con humildad, pero sobre todo con fundamentos éticos que responden a los dilemas de la masculinidad. Basta revisar las secciones, el tono de los artículos y la honestidad con que los usuarios comentan cada nota para darse cuenta de que se trata de un sitio más inspiracional que aspiracional.
Por ejemplo, uno de los artículos que más me gustó explora el proceso subjetivo a través del cual un varón se convierte en hombre y actúa como tal. Brett McKay, el autor, se refiere a ello como una sensación de confianza (tímida o silenciosa) que aparece cuando se pasa de la adolescencia a la masculinidad madura. McKay señala que la mayoría de los hombres que conoce, entre los 20 y los 30 años, le han confesado sentirse como adolescentes en cuerpo de hombres, y que por ello prefieren evadir responsabilidades adultas hasta el día en que se miren al espejo y puedan decir: "Soy un hombre".
Hoy ya no hay ritos de paso, dice McKay, tampoco hay mentores positivos o una definición clara de masculinidad que pueda guiarlos hacia ese momento. De manera que los hombres optan por modelos convencionales de identidad. Eso supone, a su vez, un principio convencional: antes de hacer algo, necesitas sentir que eres la persona adecuada para hacerlo. Eso se traduciría como: hasta que no te sientas como un hombre, no estás "autorizado" para hacer lo que hace un hombre. Pero a falta de un modelo o un código preciso que los "autorice", los hombres esperan que llegue ese "momento mágico" en el que, según la sabiduría popular, una voz interior les dirá: eres un hombre.
Pero McKay afirma que la sabiduría popular falla: no hay tal revelación mágica. Y como los modelos actuales no proporcionan certezas, él aconseja acercarse a los sabios, desde filósofos hasta psicólogos. A partir de ello, plantea tres principios y un mapa de ruta que resumo a continuación.
