De una u otra manera, todos hemos vivido alguna situación de discriminación a causa de estereotipos y prejuicios sociales que circulan en nuestra cultura como si fuesen "normales" o "naturales". Cuando las situaciones de discriminación llegan a niveles inaceptables de injusticia e impunidad, como asesinatos o genocidios de estado, nos preguntamos de dónde viene semejante atrocidad, de dónde la barbarie. La reacción más sencilla es culpar a las instituciones o incluso a los medios de comunicación. Sin embargo, pocas veces nos damos la tarea de ver cómo anda la situación en casa.
El lenguaje de los padres crea estereotipos y prejuicios en sus hijos - iStockphoto
Un estudio, realizado en conjunto por la Universidad de Nueva York y la Universida de Princeton, se enfocó precisamente en cómo surgen los estereotipos y los prejuicios a temprana edad. El estudio puso bajo la lupa el esencialismo social, es decir, la creencia de que ciertas categorías como la raza y el género marcan diferencias innatas —esenciales, permanentes—en la gente y en todo un grupo. El esencialismo social facilita la instalción de ideas como: "si una niña es mala en matemáticas, todas las niñas son malas para las matemáticas" o "porque un miembro de un grupo racial cometió un crimen, todo el grupo racial comparte con él una naturaleza criminal".
Un estudio anterior había revelado que el esencialismo social surge entre los cuatro y los seis años, pero no se tenía claro el proceso que llevaba a la formación de esas creencias. Este estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (aquí el estudio completo) midió qué tan poderoso es el papel del lenguaje genérico (género sexual) en moldear el pensamiento de los niños a partir de creencias esencialistas.
