Entre los pueblos indígenas de Mesoamérica, mucho antes de la llegada de los españoles, se habían desarrollado civilizaciones sumamente avanzadas y organizadas. La salud era cuidada por medio de métodos y remedios naturales. El Temazcalli o Temazcal, es un baño de vapor prehispánico, ligado sobre todo a la cultura Náhuatl, un ritual que se practicaba con fines terapéuticos, higiénicos y depurativos.
Podemos encontrar vestigios de temazcales en numerosas zonas arqueológicas, como Teotihuacán, Monte Albán, Tula, Comalcalco y Xochicalco; en la zona Maya, se han encontrado en Palenque, Chichen Itzá y Tulum, entre muchos otros, aunque sus orígenes podrían ser más remotos.

El término temazcal o temazcalli, en idioma Náhuatl, significa literalmente "casa del vapor" y para nuestros antepasados prehispánicos representaba una casa para la purificación. Temazcaltoci era considerada como la abuela de los baños de vapor, patrona de los médicos, las yerberas, las parteras, los adivinos y los temazcaleros.
En los pueblos indígenas, hasta y durante la conquista, la higiene formaba parte de un sistema; la limpieza fue un aspecto que sorprendió a los españoles, pues mientras los indígenas se bañaban diariamente, los conquistadores podían dejar pasar un mes entre baño y baño. El emperador Moctezuma tomaba un baño dos veces al día. Durante la época de la conquista, el uso del temazcal fue prohibido, pues los españoles se escandalizaban con el hecho de que varios hombres y mujeres compartieran semidesnudos la misma habitación.
El temazcal está hecho de piedra o adobe en forma de una bóveda; esta forma nos da dos connotaciones, la primera, representa el microcosmos: en el temazcal están presentes los elementos de las eras por las que el mundo ha atravesado (tierra, fuego, viento y agua); la segunda connotación nos remite al útero de la madre, en ese espacio reducido, obscuro, cálido y húmedo; Temazcaltoci nos recibe en su matriz para curarnos espiritual y mentalmente. Este pequeño espacio permite olvidarnos del mundo exterior y estar en contacto con nosotros mismos. Por último, cuenta con una pequeña puerta para entrar y salir, ésta representa el nacimiento.
La tradición del uso del temazcal ha sobrevivido el paso de los siglos gracias a la tradición oral de las comunidades indígenas en México. Más allá de una terapia para relajarse y desintoxicarse, se trata de una curación mágico-religiosa que abarca no solo lo físico, sino que también llega a niveles energéticos y espirituales, por lo que en la actualidad su práctica está tomando fuerza; es una terapia holística que puede brindar grandes beneficios de manera natural.
Algunos de los beneficios que proporciona el temazcal:
- Ayuda a perder peso.
- Depura el aparato digestivo.
- Ayuda a eliminar toxinas.
- Brinda beneficios a la circulación sanguínea.
- Purifica las vías respiratorias.
- Alivia las molestias premenstruales y resuelve problemas de irregularidad menstrual.
- Limpia y tonifica la piel.
- Reduce trastornos hepáticos.
- Relaja el sistema nervioso, ayudando así a disminuir el estrés, la angustia, el insomnio y los problemas emocionales.
- Ayuda a practicar la reflexión y la introspección.
- Recomendado en casos de dermatitis.
La experiencia de participar en un ritual de este tipo puede ser muy profunda y gratificante; lo que sucede dentro del temazcal es un misterio, se elevan cantos y bendiciones, es un desafío para nuestra mente, pues se manejan temperaturas altísimas que ponen a prueba nuestras limitaciones, dándonos la posibilidad de superar miedos y traumas. Al salir de ahí, algo ha cambiado, es como nacer a una nueva vida y estrechar lazos con tradiciones ancestrales.
Es importante buscar un lugar que realice de una manera seria el ritual, y tener en cuenta ciertas precauciones, ya que si bien casi todos pueden participar en el Temazcal, hay que ser cuidadosos con personas que puedan padecer problemas de corazón, tensión alta o baja, diabetes, epilepsia, etc. También habrá que tener cuidado con gente que pueda padecer fobias como miedo, claustrofobia, etc.; se requiere mucha precaución y atención en estos casos. Sin embargo, vale la pena vivir esta experiencia, así que ¡escapa pronto a un temazcal!
¡Recuerda…tú generas el cambio!
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