Elegante sport

No es difícil imaginar
el equipo de un hombre vestido de elegante sport. Basta un saco con un pañuelo
en el bolsillo, una buena camisa... Pero ¿cómo tenemos que lucir las mujeres
cuando nos sugieren que el evento amerita cierto esmero en nuestro atuendo sin caer,
por eso, en galas excesivas?

 En tiempo de fiestas de fin de año, laborales,
con amigos, siempre es bueno recordar que estaremos bien vestidas si nos
sentimos a gusto, seguras, con lo que hemos seleccionado. Y que cualquier
indumentaria que elijamos va a ser complementada por la actitud con la que la
llevemos puesta. Sin duda, es ésta la única ventaja competitiva con la que
contaremos a la hora de compararnos con el resto.

De todas maneras, si
con la autoestima alta no alcanza, aquí van algunas ideas para que vestirse de
elegante sport no sea una tortura:

- La ropa de diseño de autor siempre está
bien vista si lo que queremos es destacarnos por la originalidad. Es importante
que de pasar por aquí nuestra elección, seamos sinceras con nosotras mismas a la
hora de enfrentarnos al espejo. Es importante que nos quede bien, y que la
prenda elegida sea acorde a nuestro físico y nuestra edad. La idea no es ir
disfrazadas, sino "vestidas con estilo".

- Los eternos
trajecitos siempre son distinguidos, y no importan si son de la temporada
pasada. Negro, marfil, blanco, los colores neutros, nunca pasan de moda. Una
flor en la solapa del saco; zapatos que hablen por si solos (a medida que cae
el sol el taco deberá ser más alto) y hasta un buen peinado, marcan la diferencia.

- El look étnico
(indio, japonés) puede ser una buena elección, sobre todo si las telas son de
calidad. En este caso, conviene acompañarlo con accesorios de la misma
procedencia. Y no caer en excesos (¿para qué los palitos en el rodete si con el
kimono es suficiente?).

- Y los infaltables
vestidos con los que salimos del paso sin entrar en dudas existenciales del
tipo de "qué va con qué" En verano, un buen solero, etéreo, con más espalda al
descubierto que escote. Y en invierno, cualquier modelo confeccionado en
terciopelo, chifón, raso...

María P. era una mujer
a la que ni el vestido más elegante comprado en Nueva York, le quedaba
elegante. Por elección, era una mujer informal. Simpática, expansiva, pero
incapaz de llevar con distinción un buen equipo. Esa era realmente ella. Y
estaba cansada de vestirse de acuerdo a lo que amigas y vendedoras consideraban
adecuado para su vida social. "Parece que ando de prestado", decía muerta de
risa al verse lista para salir.

Pero un día logró
salirse con la suya, y se escapó de su casa vestida a su antojo. Fue para la
apertura de una muestra de arte, en una prestigiosa galería. Estaba rodeada de
sus amigas cuando se le acercó una reconocida actriz y elogió en público su
atuendo. Llevaba una vieja enagua que había sido de su abuela, un saco de hilo
de seda, largo, de los ´80, y un par de ojotas doradas, compradas en París,
pero ojotas al fin. Las que la criticaban habitualmente callaron. A la vez
siguiente, sin embargo, un par le copió el modelito. Sin quererlo, Maria P.
había marcado tendencia, y solo por ser personal.

Y vos,  ¿qué elegís lucir cuando la tarjeta de
invitación dice "elegante sport"?

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