Retoños

Hijos seguros de sí mismos, con la autoestima bien alta, felices de ser lo que son... ¡Quién no quiere que lo logren! Pero sucede que muchas veces los padres solemos entorpecer ese proceso, no lo hacemos a propósito, simplemente transitamos el camino, vamos creciendo a la par de nuestros hijos, y nuestras equivocaciones son absorbidas por ellos como si fueran esponjas. ¿Existe alguna guía para no meter la pata?

La psicóloga Maritchu Seitún ha escrito al respecto en su libro “Criar hijos confiados, motivados y seguros”. Su primer consejo es “no olvidar que los niños crecen en la mirada enamorada de su madre, del padre y de las personas significativas de su entorno duran te la crianza”. Por eso, se trata de estar atentos para que “predominen las experiencias en las que se sientan valiosos, queridos, especiales”. Las palabras, el lenguaje corporal y las actitudes que  tengamos con ellos moldearán la imagen que adquieran de sí mismos.

Hay tres “mochilas” que conviene que los padres abandonen en el camino si quieren criar hijos seguros:

- La que lleva nuestra autoexigencia, frustraciones y miedos. No se trata de que estos “hijos perfectos” levanten nuestra propia autoestima baja.

- La que carga nuestras expectativas en relación con ellos. En el libro “El niño feliz”, su autora Dorothy Corkille Briggs establece una comparación más que últil: “a nadie se le ocurre tirar de la punta de una planta para que crezca más rápido. Se supone que si le damos agua, aire, luz y nutrientes adecuados,  va a saber crecer”.  Lo que es lo mismo que no presionarlos, no forzar su crecimiento. Disfrutar del paso a paso.

- La que contiene las expectativas para con nosotros mismos: ser buenos padres, tener la casa perfecta, no fallar en el trabajo…Resulta que es muy posible que no podamos con todo, sobre todo si los hijos son pequeños, y que terminemos culpándolos por nuestras dificultades y frustraciones.

¿Qué otras cosas puedes hacer para que tus hijos sean personas seguras y confiadas de sí mismas?

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