Familias políticas

 

Como dice la canción, "la vida es una tómbola", y cuando se trata de familias políticas el azar no deja de hacer de las suyas. Algunos tenemos la suerte de tener suegros de primer nivel, de esos que respetan tu vida privada, tienen la inteligencia para saber cuándo intervenir, cómo ayudar y cuándo tomar distancia.

Por otro lado, conozco quienes se encuentran del otro lado de la moneda. Tengo amigas cuya familia política incluso ha sido motivo para terminar con la relación. Una suegra que se mete en todo, que te dice cómo vivir tu vida, que presiona para que haya nietos, que trata a su hijo como si aún fuera un bebé, o mucho peor que son celosos, compiten contigo por la atención de la pareja y hasta llegan a ser irrespetuosos.

Lo cierto es que cuando decides estar con una pareja, inevitablemente su familia será parte de tu vida y lo mejor es intentar dar el primer paso para que la relación sea buena. Generalmente si tú das lo mejor de ti la gente suele reaccionar de manera positiva y hacer lo mismo, lo importante es saber cómo dar el primer paso.

Aquí algunas ideas para acercarse de manera positiva a la familia política:

- Vuélvete parte de sus tradiciones. Todas las familias suelen tener hábitos o tradiciones que pueden parecer extrañas al resto. Ver maratones de Star Wars los domingos, hacer escalada en roca, visitar a los abuelos en la casa de retiro. Quizá sean cosas que te parezcan aburridas o desconocidas pero vale la pena hacer un esfuerzo para incluirte y tratar de pasar un buen momento. Ellos y sobre todo tu pareja te lo agradecerán.

- Escucha más y habla menos. Quizá con tu familia puedes arrojar opiniones polémicas sin ninguna reserva, si te equivocas o discutes ellos no te lo echarán en cara después. Pero con tu familia política muchas veces es mejor escuchar antes de opinar. Conócelos, comprende su historia y sus razones. No se trata de dejar de ser tu misma, pero sí de ser tolerante y respetuosa. Una vez que los comprendas mejor podrás expresarte y ser como eres de manera asertiva y sin correr el riesgo de herir susceptibilidades.

- Sé directa. Si tus suegros te dicen cómo hacer las cosas o critican tu forma de llevar la casa, puedes, de manera respetuosa, hacerles ver que esas decisiones son tuyas. Procura además no involucrar a tu pareja pues quizá se sienta inclinado a tomar partido y eso sería incómodo para todos. Simplemente déjales saber que agradeces su interés pero que a ti te funciona mejor tu forma de hacer las cosas. Muchas veces estos comentarios no son malintencionados y ellos no se habían dado cuenta de que hieren tus sentimientos.

- Pasa tiempo con ellos por separado. Hacer alguna actividad distinta con tu suegra, invitarla a tomar un té, o pasar un rato con tus cuñadas, hace que te conozcan en otro contexto, lo que puede ayudar a generar cierta complicidad; algo que a la larga puede resultar en una relación amistosa.

Y tú, ¿qué relación llevas con tu familia política?

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