Reflexología: ¿cómo funciona?

Reflexología / iStockphoto

Introducida en 1913 en los EUA por William Fitzgerald, y perfeccionada por Eunice Ingham, la reflexología tiene más de cuarenta siglos de antigüedad. Se dice que ya desde la sexta dinastía egipcia era un método eficaz para aliviar dolencias y contribuir a la curación de ciertas enfermedades. Debido a que en los úlitmos años su práctica se ha popularizado en muchos países, la ciencia moderna ha comenzado a estudiarla a fondo para conocer todos sus beneficios.

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¿Cómo funciona?

La reflexología no tiene por objetivo curar o diagnosticar enfermedades, sino promover el bienestar y la salud de la misma forma que lo harían el ejercicio, la dieta, el sueño o la meditación. La reflexología es una terapia complementaria y natural cuyo principio es estimular a las más de 7000 terminales nerviosas que se encuentran en los pies y las manos, las cuales se conectan con la corteza cerebral y con ciertos órganos a través de un sistema de terminaciones nerviosas y canales de ciruclación energética. Por ejemplo: la punta del dedo gordo se conecta con la cabeza; el corazón y el pecho, con el metatarso; el hígado, el páncreas y el riñón se estimulan a partir del área del arco; la espalda baja y el intestino, con el talón. Gracias a los conocmientos de Fitzgerald e Ingham hoy existen mapas —similares a los de la acupuntura— para la localización de dichas áreas.

Al momento en que el terapeuta estimula el pie o la mano en sitios específicos, activa un reflejo (de ahí el nombre de reflexología), liberando estrés y tensión en el área correspondiente del cuerpo. Esto, a su vez, provoca paulatinamente una relajación en todo el organismo. Al liberar la tensión en sitios localizados, se desbloquean impulsos nerviosos, se mejora la irrigación sanguínea en todo el cuerpo y se regulariza la comunicación entre glándulas, órganos, tejidos, membranas y células. Se piensa que la misma estimulación también envía señales al cerebro que permiten reequilibrar el sistema nervioso y liberar endorfinas, encargadas de reducir el dolor y el estrés.

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¿Qué dolencias pueden ser tratadas?

En general, la reflexología ayuda a tratar el estrés y las problemáticas relacionadas, como dolores de cabeza y desórdenes digestivos. Sin embargo, también ha mostrado ser muy eficaz para quienes padecen artritis, insomnio, desajustes hormonales, lesiones deportivas, irregularidad menstrual, síndrome premenstrual, estreñimiento, dolores de espalda y estrés postoperatorio. De acuerdo con el sitio reflexologíaysalud.ar, esta terapia también actúa a niveles más sutiles: "el cansancio, la sensación de estar fuera de eje, los temores y las contracturas son problemáticas de las que nos podemos despedir haciendo reflexología". Cuando ésta se practica de manera holística se puede lograr una armonización general, atendiendo desequilibrios funcionales de los sistemas nervioso, circulatorio y digestivo, así como desequilibrios emocionales y anímicos.

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Para las emociones

Al ayudar al cuerpo a desintoxicarse también se incrementan la circulación sanguínea y energética. Terapeutas como María Elena Schiariti, quien utiliza reflexología desde hace 14 años, afirman que la reflexología "propicia cambios físicos, emocionales y psíquicos. Es muy buena para las personas cansadas y deprimidas, las ayuda a tomar decisiones, a actuar y a tener una actitud de registro de su propio cuerpo". La rutina de la Dra. Schiariti, por ejemplo, consiste en trabajar 20 minutos en cada pie, comenzando con el izquierdo (también conocido como el pie del pasado). Luego se pasa al pie derecho (que es el pie del presente y el futuro) con la intención de movilizar y puntualizar las zonas bloqueadas o de conflicto guiándose por la lectura corporal y lo que manifiesta el paciente.

"La reflexología, además de resolver de forma natural muchos problemas de salud, es también excelente como medicina preventiva pues, a través de lo que los pies cuentan, se pueden detectar problemáticas latentes que es posible tratar antes de que se manifiesten", afirma la Dra. Schiariti.

Hoy la práctica de la reflexología se ha diversificado y enriquecido con otras terapias en las que se puede incluir música, piedras calientes, visualizaciones, etc.

¿Cómo es una sesión?

  • En promedio dura entre 40 y 60 minutos.
  • La primera sesión incluye una entrevista en la que se revisa el estado físico y emocional del paciente.
  • Para facilitar el trabajo del terapeuta hay que dejar libre el área del pie y hasta la pantorrilla.
  • El terapeuta realizará algunos movimientos de calentamieto, puede ayudarse con algún aceite.
  • El paciente no debe sentir dolor, si acaso un poco de molestia en los puntos donde se acumula más tensión y sólo durante las primeras sesiones.
  • El paciente entra en estado alfa (similar al de la meditación) y el cuerpo acciona su mecanismo de autocuración, liberando estrés y ansiedad.
  • Una vez terminado el encuentro, el trabajo del terapeuta sigue actuando por 48 horas regulando y armonizando las funciones del cuerpo.
  • Es recomendable tomar una siesta después del tratamiento e hidratarse correctamente para eliminar las toxinas removidas.

¿Has recurrido a la reflexología? ¿Cuál ha sido tu experiencia?

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