Pequeños cambios hacen una gran diferencia

El preocuparnos por tener una buena alimentación nos dará como resultado lograr tener una buena salud; para lograrlo necesitamos cambiarnos el chip y buscar un estilo de vida saludable en todos los aspectos. Muchas veces, cambiar los malos hábitos que hemos adquirido desde que éramos pequeñas no es fácil. También a veces pensamos que comer saludable es algo muy aburrido o que no podremos comer nada; al contrario, debemos consumir alimentos de todos los grupos.

Pequeños cambios / Thinkstockphotos

Lo más sencillo para lograr incorporar una alimentación saludable a nuestra vida es iniciar con pequeños cambios en nuestro día a día, por ejemplo, checar bien la lista para ir al súper, aprender a elegir bien qué comprar y qué es mejor evitar.

Aquí te dejo algunos ejemplos, verás qué sencillo es:

  • Si de cerveza se trata, opta por la oscura y olvídate de la clara; si bien la clara contiene menos calorías que la oscura, ésta te proporcionará una mayor cantidad de antioxidantes provenientes del trigo y otros granos que se utilizan en su producción. Solo no abuses.
  • En cuanto a los embutidos como jamón de pierna, salami y pastrami, sustitúyelos con pollo asado, cocido o pechuga de pavo.
  • Si de aderezo hablamos, utiliza el sano aceite de oliva, virgen de preferencia, y olvídate de los aderezos cremosos, incluso de las versiones reducidas en grasa.
  • Evita la mayonesa y la cátsup, te agregan calorías y sodio. Mejor trata de utilizar mostaza antigua y salsa de soya baja en sodio, te aportarán un sabor especial además de antioxidantes.
  • Sustituye el uso de crema de vaca por un yogurt light natural; únicamente asegúrate que no tenga azúcar añadida.
  • Si vas a consumir papa, olvídate de la blanca y elige camote o papa roja, pues te aportan más antioxidantes que la blanca; asegúrate nada más que las porciones sean pequeñas. Si te animas, no les quites la cáscara ya que es en donde tienen más fibra.
  • Para hacer unas hamburguesas o albóndigas, de preferencia sustituye la carne molida de res por pavo; esto te ayudará a consumir menos grasa.
  • En cuanto a la fruta, opta por kiwi o melón, que son bajas en calorías y altas en fibra, o también elige todas las que pertenezcan a la familia de las Berry, que son altas en antioxidantes; elimina las frutas altas en azúcar como el plátano o la uva verde.
  • Si tienes antojo de una bebida de sabor, mezcla la mitad de un vaso de jugo de arándano o granada, 100% natural, con agua mineral; esto mitigará tu antojo y te ahorrarás 50 calorías de una bebida frutal endulzada.
  • Elige pastas de grano entero en vez de pastas de harina refinada; las primeras te aportarán antioxidantes benéficos para tu salud y fibra que te ayudará a saciar tu hambre.
  • Si de quesos se trata, no los evites, elige mozzarella, feta, oaxaca, panela, cottage,  en versiones bajas en grasa; olvídate de los manchegos, del brie o cheddar, los cuales son deliciosos pero están saturados de grasa y calorías. Solo en ocasiones especiales date el gusto.
  • Si tienes antojo de tocino, perfecto, opta por el tocino canadiense, te aporta el doble de proteína y la mitad de grasa.

Como ves, es muy sencillo, solo es cuestión de que pongas a volar tu imaginación, verás que para todo podrás encontrar una opción saludable.

Recuerda… ¡tú generas el cambio!

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